Proxy y VPN: diferencias reales y qué tráfico protegen
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Un proxy y una VPN pueden hacer que una conexión salga a Internet a través de otro equipo, pero trabajan de forma diferente. La elección depende de qué tráfico quieres encaminar y de en quién confías para hacerlo.

Proxy: una aplicación o un protocolo
Un proxy actúa como intermediario para el tráfico configurado para utilizarlo. Un navegador puede usarlo mientras otras aplicaciones siguen saliendo directamente. Hay varios tipos: un proxy HTTP, uno con soporte CONNECT y un proxy SOCKS no ofrecen exactamente las mismas posibilidades.
El cifrado depende del protocolo y de cómo se establezca la conexión. No es correcto afirmar que todo proxy envía siempre todo en claro: HTTPS puede mantenerse dentro de un túnel CONNECT.
VPN: un túnel de red
Una VPN crea una conexión entre redes o equipos. Puede encaminar todo el tráfico o únicamente determinadas rutas, lo que suele llamarse split tunneling. La configuración de DNS y de las rutas importa tanto como que aparezca un icono de «conectado».
El cifrado protege el tramo cubierto por el túnel. A partir del servidor de salida, siguen importando HTTPS y la seguridad del servicio de destino.
Lo que ninguno garantiza
Cambiar la IP visible no te vuelve anónimo. Una sesión iniciada, las cookies y otros identificadores pueden seguir relacionando tu actividad. Además, el operador del proxy o de la VPN pasa a ocupar un lugar de confianza en la conexión.
Para acceder a una red privada, una VPN suele encajar bien. Para configurar una aplicación concreta, un proxy puede ser suficiente. Evitaría decidir a partir de promesas de «invisibilidad» o estadísticas sin una fuente comprobable.
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