blog de un tipo con suerte
Ya pasarón las elecciones. Ya tenemos un claro ganador (o perdedor, según el cristal con que lo mires). Ya huele a rebajas en la política. Pero todo sigue igual, no veo cambios, no caen meteoritos, no llueven sapos, podemos seguir tranquilos (¡Yupi!).
De lo único que estoy contento es de la elevada participación en estos comicios ( 75.3%). Es algo que revela la madurez democrática que está adquiriendo el ciudadano español (valenciano -valencià-, catalán -català-, vasco -euskaldun-, cántabro, castellanoleonés, canario, manchego, andaluz, ceutí, melillense, murciano, extremeño, navarro -nafar-, madrileño, riojano, balear, gallego -galego- y asturiano; para ser políticamente correcto). De los resultados, ni fu ni fa, no simpatizo con la victoria del PSOE como tampoco hubiera simpatizado con una victoria del PP.
Lo único que me ha sorprendido de estas elecciones es la caída en picado del voto nacionalista y la precipitación al abismo de IU. ¿Qué ha pasado? ¿Culpables? ¿Voto útil? No sé, pero me huele a que rodarán cabezas…
Acabo de ver (enterito) el debate tan esperado que enfrentaba a los dos candidatos de las fuerzas políticas mayoritarias, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey, y la verdad es que no han hecho más que reafirmar lo que pensaba. Da igual lo bien que lo hagas para la oposición siempre la cagas bien cagada. Y no digo esto porque sea simpatizante del PSOE (Jamás los votaría, ni al PP) sino porque es la sensación que me llevo tras este debate.
Mucha palabra, mucho dato, mucho marear y poco aclarar. No veo más que medias verdades, alusiones a un pasado rancio, reproches de medio pelo y, como diría mi gran amigo Vicent, mucha mangantería. Y es que ya se sabe, para ganar, todo vale.
Lo que sí he visto en este debate es que, gane quien gane, el futuro de España no pinta demasiado bien. No soy de esos que piensan que todo va a reventar y vamos a tener que ir a pedir limosna a China, pero sí que creo que vamos a pasar por una etapa difícil donde, apretarnos el cinturón, será el padre nuestro de cada día. Ojalá me equivoque y de aquí a un par de años estemos en un periodo de recuperación.
En fin, un debate que no cambiará en demasía la intención de voto. Así que, que gane el mejor.