Vaya, vaya. Ya es oficial. Ya tengo 23 años. Parece que fue ayer cuando aún era un nano que iba a jugar a futbol sala con los amigos. La verdad es que me siento algo extraño, no sé, quizás estoy algo confundido. Por lo general el día de mi cumpleaños era todo fiesta,jolgorio y alegría. Pero este año las cosas se han torcido un poco y sólo tengo quebraderos de cabeza y nula fiesta. Pero como últimamente la gente sólo me da disgustos no me ha afectado demasiado.

Hay una cosa que me fastidia un poco, y es que ni siquiera mi familia cercana (padres y herman@s) sabe cuantos años cumplo. Supongo que será normal en una familia numerosa (somos 8), pero toca la fibra cuando te preguntan: “¿Cuantos cumples?”, o “¿Eran 23 o 24?” A lo que yo contesto: “23, sí. 23.”