¡Uf! ¡Re-Uf! Sigo “reformando” el piso. El problema es que como trabajo, no tengo tiempo (ni tampoco ganas) para ir haciendo la faena. Hay muchas cosas por hacer:

  • Tengo que pintar dos habitaciones.
  • Tengo que componer el salón y las dos habitaciones.
  • Tengo que adecuar el aseo y la cocina para una mejor usabilidad.
  • Tengo que ir a por los muebles (¡milagro, ya están hechos!)
  • Tengo que limpiar y tirar todos los embalajes, papeles y demás objetos indeseables que pululan por mi hogar.
  • Tengo que…

En fin, una lista que parece no tener fin. Si hubiera sabido que había tanto trabajo en una mudanza, no la habría hecho solo.