Nuestro querido padrino/cacique Carlos FabraComo alguno de vosotros ya sabréis, vivo en Castellón de la Plana. Una pequeña ciudad de unos 172.110 habitantes (según el INE 2006). Esta ciudad es famosa debido a su urbanismo caótico, ya que se combinan avenidas con calles y plazas recoletas que antiguamente formaban la población. Lo cual forma un entramado laberíntico e irregular que convierte la circulación de vehículos en una ardua tarea.

Pues bien, en esta ciudad hay muchos temas de los que hablar. Y como no, el más famoso de ellos es el caciquismo (Sistema en que la influencia de los caciques en un pueblo o comarca gobiernan al margen de la ley del estado central). Aquí todo el mundo sabe que manda el Don. Todos conocemos historias de como el Don enchufó a este, hizo desaparecer a este otro y ganó dinero formando empresas fantasmas con aquel otro. Muchos le odian, otros le adoran. Sea como sea hay que tener cuidado con él.

Es lo malo de la política, cuando algunos politicachos con ansia de poder se hacen fuertes en la diputación, la provincia queda bajo el mando de los caciques. Sólo con ir a Oropesa, uno ya se da cuenta de que se cuece por la provincia de Castellón. Expropiaciones demasiado bien pagadas, recalificaciones dudosas de terrenos, seguridad laboral nula, inmigrantes ilegales trabajando en condiciones inhumanas, etc…

Pero claro, muchos se ponen a pensar en la ciudad de vacaciones, y ya no les parece tan malo el Don. Cuestión de miras supongo.